lunes, 30 de diciembre de 2019
lunes, 7 de marzo de 2016
Asombra
Realización de videoarte conceptual, ejecutando la post-produccion del video, el montaje definitivo y la musica.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Un refugio para la animación experimental
Un refugio para la animación experimental
El cine de animación experimental sólo ha podido
hallar cobijo en nuestro país en los ambientes de los cineastas
amateurs e independientes, no así entre
el mundo de la animación profesional. No obstante, podemos encontrar
rasgos o pinceladas de experimentalismo entre la obra de diferentes y escasos
realizadores profesionales que citaré, pero que por su misma
excepcionalidad no pueden ser en rigor incluidos en este capítulo,
porque al igual que algunos
amateurs e independientes sólo
una pequeña parte de su obra puede tildarse de experimental.
Segundo de Chomón
(1871-1929)
Al igual que David Curtis en su obra,13 cita como precedentes
del experimentalismo
avant la lettre a Emile Cohl i Georges
Méliès, se pude incluir en este mismo precedente pre-experimental
a la figura máxima del cine de animación español: Segundo
de Chomón.
Además de experimentar-crear en muchas de las
técnicas, después habituales del cine de animación, tales
como la pixilación o animación de personas, animación de
objetos, animación de muñecos, primeros trucajes con maquetas y
efectos especiales, así como papeles recortados o sombras animadas, fue
también un realizador polifacético, tanto en la gran variedad de
técnicas usadas como en géneros: films de animación,
infantiles, históricos, documentales e incluso adaptaciones de
zarzuelas.
Pero la obra de Chomón, cuya parte más interesante la
realizó en Francia e Italia, quedó como una obra solitaria,
exótica y excepcional de un realizador que no creó escuela, y no
ha habido después entre los realizadores de animación
españoles ninguna figura comparable a la de Chomón en cuanto a
todo su rico polifacetismo, exceptuando, y salvando las distancias, a Rodolfo
Pastor, que cito más adelante.
Es imprescindible citar aquí el mejor estudio dedicado a
él: la monumental obra de Joan-Gabriel Tharrats:
Los 500 films de Segundo de Chomón14.
Francesc Macian
(1929-1976)
En la filmografía de este gran realizador catalán
destacó sobre todo el largometraje de dibujos animados
El mago de los sueños (1963-1966), y el
proyecto no realizado, del que sólo se llegó a hacer un trayler,
el largo
Candelita; también un corto argumental,
La Biblia; diferentes secuencias de
animación en largometrajes de imagen real, donde aplicó el
sistema por él inventado del M-Tecnofantasy, y una multitud de
incontables films y
spots publicitarios, tanto para el
país como para el extranjero.
La huella experimental en el cine de Macian es escaso, y en todo
caso lo podemos encontrar en los fragmentos de los tres largometrajes donde
aplicó el M-Tecnofantasy:
Sympathy (1967-1968), para Movierecord;
¡Dame un poco de amooor! (1968), de
José María Forqué, y
Memoria (1974), el único film de imagen
real de Macian, que anteriormente había llevado el título de
Las bestias no se miran en el espejo.
De este sistema patentado por Macian, él mismo
escribió y editó un libreto15, en el que describe esta
técnica que puede ser el antecesor de la animación por ordenador,
en la que utilizaba no obstante una técnica clásica, la del
«rotoscopio», inventada ya por Max Fleischer y que se aplica
principalmente en la animación de la figura humana.
En la introducción de este libreto, Macian dice:
«Fueron muchos años de prácticas e investigación en
el dibujo hasta lograr una mayor identificación en las técnicas
del cine de animación, culminados por la compleja realización que
requiere la confección del largometraje en la especialidad del dibujo
animado. De esta doble vertiente experimentada,
artístico-técnica, surge el principio orientativo y consecuente
de un nuevo concepto, en el que la técnica sea una simple
mecánica ofrecida por la Tecnología y lo artístico ostente
potestad exclusiva de su Espíritu creador (...). No habrán de
pasar muchos años para que a cualquier dibujo o imagen gráfica
estática sin distinción de estilo se le pueda infundir movimiento
sin necesidad de recurrir a procedimientos artesanos limitados, como los
empleados por las técnicas de la animación
cinematográfica».
Otro indicio experimental de Macian fue el que aplicó al film
publicitario para una marca de bebidas que se tituló
Áureo musical (1955), con la
particularidad de que la banda sonora en 35 mm estaba dibujada totalmente en
forma de botellas; estos recipientes, en originales que he podido ver, muestran
cómo las dimensiones, los grosores, las proporciones y desproporciones
se traducían en diferentes sonidos, que a su vez tenían
relación con la imagen de cada fotograma. Sin duda, Macian quiso
experimentar personalmente con una de las técnicas más puramente
experimentales, que los films de McLaren se encargaron de divulgar.
Por otra parte, Macian ha sido uno de los escasos realizadores de
animación aficionados a escribir y a formar un cuerpo teórico,
pero que debido a su prematura muerte, a los 46 años de edad,
está por ver aún si entre sus papeles dejó algún
texto sobre el tema experimental o el interés que intuyó tuvo
sobre el particular. Su texto más interesante sobre la historia del cine
de animación lo publicó en la enciclopedia de Buru Lan
Ediciones16.
Antes de continuar haré un inciso aclaratorio sobre este
tema.
El funcionamiento y las leyes que imponen el mercado a los estudios
de animación occidentales, a excepción del caso canadiense, con
la Office National du Film, con sus respectivos estudios -institucionales-
francés e inglés, no permiten la existencia de la
«aventura» del film experimental, excepto de la que emprenda un
animador por su cuenta y riesgo.
Las cosas funcionan de la siguiente manera: La productora, la
televisión o la agencia de publicidad encarga un capítulo de una
serie, una serie entera (normalmente de 13 episodios), un
spot o una serie de films publicitarios
al estudio de animación. Cabe decir aquí que en España se
ha usado abrumadoramente y casi exclusivamente la técnica de los
tradicionales dibujos animados, que es la que permite por sus
características un trabajo. Se han marginado así técnicas
tan valiosas como las de animación de muñecos, objetos, papeles
recortados y otras.
Pero la mayor parte de las veces, los prototipos de los personajes,
el estilo del dibujo, los fondos o paisajes, la clase de animación y los
guiones literarios y técnicos vienen ya dados, no en todos los casos,
pero sí en la mayoría. Por tanto, en el estudio de los dibujantes
y animadores y demás especialistas creativos se han de adaptar por
completo al estilo predeterminado, que puede corresponder al dibujante de
historietas o al ilustrador.
Así las cosas, como se puede adivinar, pocos resquicios
creativos y experimentales le quedan al animador y al realizador, por lo que no
pueden aplicar su estilo ni mucho menos su pensamiento o ideología. Por
tanto, nuestros animadores, aunque lleven una carrera profesional de
años, apenas han podido realizar una obra «personal» que
podría tener también la cualidad de «experimental» en
algún caso.
Roben E. Balser
(1927)
Este es el caso de Roben Balser, fundador del estudio Pegbar en
Barcelona, norteamericano, pero residente en nuestro país desde 1962,
que con una larga filmografía que empezó en 1956, apenas cuenta
con esa obra «personal». Tan sólo en su primera etapa
española realizó dos cortos y varios films publicitarios que
podrían ser catalogados en parte y por algunos conceptos como
«experimentales».
En estos films Balser pudo emplear su estilo de dibujo, que se
emparienta con la más renovadora corriente del cómic o historieta
contemporánea, estilo informal de personajes sin acabados relamidos y de
gesto espontaneísta, que en su época rompió moldes en el
conservador panorama imperante.
Los dos cortos argumentales fueron
Sombrero (1964) y
Germane (1967), así como los films
publicitarios
Triunfo (1969), para la desaparecida revista
del mismo nombre, y
Manos llenas (1969).
Sombrero, un corto de 8 minutos, el más
conocido de ellos, fue producido en colaboración con Estudios Moro de
Madrid y Barcelona. Utilizó, como a lo largo de toda su obra, la
técnica del dibujo animado, y en él se emite el mensaje de la
individualidad enfrentada a la conformidad.
El Certamen de Bilbao editó en 1985 un opúsculo17 sobre este realizador con motivo de una
retrospectiva que se le dedicó.
Rodolfo Pastor (1940)
Este realizador argentino, que colabora habitualmente con su esposa
Petra Steinmeyer en sus estudios de Barcelona, aun no teniendo tampoco una obra
que se pueda calificar íntegramente como «experimental»,
sí que se despega claramente de todos los demás estudios y
realizadores por hacer servir toda clase de técnicas del cine de
animación: muñecos, plastilina, papeles recortados, objetos,
pixilación y otras, lo que me ha dado pie para emparentarlo con el
denominador común del polifacetismo de Segundo de Chomón, sin que
esto signifique una comparación entre ambos.
El propio Pastor se explica en una entrevista en la que habla de su
más importante obra, la serie
Langostino, seis capítulos de 30 minutos
para televisión18: «(...) Me gusta experimentar con todo intentando
darle animación. Cualquier cosa, ya sea la ropa, un cabello, un
cenicero, etc., me resulta fácil para darle vida animada». Y fue
precisamente esa búsqueda lo que le hizo experimentar con la escultura
de arcilla, luego con el yeso hasta llegar a la plastilina.
«Creo que de no haber elegido este camino habría sido
escultor. Me es más fácil que dibujar», señala, y
agrega que uno de sus trabajos que más le ha gustado ha sido el del
quinto episodio de
Langostino. «Trabajé con una
bailarina desnuda, toda recubierta con plastilina, simulando un muñeco;
con una escultura de esa bailarina en arcilla, de tamaño natural; con
una muñeca de tamaño pequeño y con un muñequito de
plastilina. Iniciaba un movimiento la bailarina, luego se sumergía en el
agua, se derretía o quedaba estática, sin que nunca se notara
cuándo utilizábamos a la bailarina, a la escultura o al
muñequito de plastilina. Fue un gran trabajo».
Para acabar, cabe destacar el nombre de
José Jorna (1951), animador profesional,
notable por su dedicación a la animación con volúmenes:
muñecos, maquetismo y también efectos especiales, aunque
también con escasa obra personal; su mejor trabajo es el corto
La naturaleza olvidada (1986-1987), de dibujos
animados y maquetas.
También merece mencionarse
Josep Maria Vallés (1947), un caso
insólito de dibujante de cómics que ha realizado él mismo
sus propios films de dibujos animados, ya que normalmente los dibujantes de
historietas dan sus dibujos para que otros los animen. El hecho de incluirlo en
este apartado es por lo renovador de su estilo, que se adscribe al estilo
feísta, desmitificador y en parte
underground, que al agruparse con otros
dibujantes de su generación fructificó en los momentos
culminantes de la revistas que marcaron historia, como
El Papus y
Por Favor, en plena transición
democrática, así como por el hecho de que su obra ha sido
realizada en 35 mm y estrenada comercialmente. Entre los ocho cortos que tengo
catalogados entre 1974 y 1985 citaré
Zero i mig partit pel mig (1978) y
Desarticulada otra secta (1985).
Cronología y estrenos que pueden haber tenido influencia sobre el cine experimental en España
1932: Curso de Cultura Cinematográfica,
Facultat de Filosofia i Lletres de Barcelona6.
Los renovadores círculos intelectuales catalanes, dentro del
ambiente progresista de la II República española, organizaron un
ciclo de cultura cinematográfica de ocho conferencias a lo largo de los
meses de febrero a abril. Las relacionadas con el cine y las artes
plásticas fueron: «El cine en la teoría del Arte», de
Ángel de Apraiz; «Cine y Pintura», de Rossend Llates, y
«Estètica del Cinema», de Guillem Díaz-Plaja, esta
última subdividida en tres sesiones, en las que el autor tenía en
cuenta ya la plástica animada y los dibujos animados.
1942: Estreno en España del
largometraje
Fantasía (1940) de Walt Disney. Como es
sabido, fue la única «debilidad» experimental que se
permitió ese genio de las finanzas a lo largo de su carrera
cinematográfica, aunque sólo una parte del film puede ser
catalogado como de «experimental»: la secuencia que ilustra
visualmente la
Tocata y fuga en Do menor de J. S. Bach,
líneas y formas no figurativas que podrían incluirse en el
llamado «cine abstracto», sin duda inspirado en los experimentos de
los realizadores alemanes Richter y Fischinger, y también en el sonido
dibujado, o sea, traducción de formas y colores al sonido, según
las experiencias de los soviéticos Sholpo y Voinoff en 1936, que
años después retomaría McLaren.
En la secuencia de
Una noche en el Monte Pelado, igualmente se
pudo haber inspirado en el corto del mismo título basado a su vez en la
música de Mussorgsky, realizado por el ruso Alexandre Alexeiéff
en 1933 con la técnica de animación llamada «pantalla de
alfileres», aunque uno y otro cineasta no tenían ningún
punto de contacto en sus obras.
Años cincuenta: El cine de McLaren se
introduce en círculos restringidos. En Barcelona, en 1954, el Cine-Club
Universitario y la Agrupació Fotogràfica de Catalunya organizan
una de las primeras sesiones dedicadas al cineasta
escocés-canadiense7.
La delegación en Barcelona de la Asociación de
Dibujantes Españoles organizó también, entre otras,
sesiones dedicadas al cine de McLaren, al entonces innovador cine de los
realizadores de la UPA y un homenaje a Disney. Entre sus muchos socios
había bastantes animadores, entre ellos el que después
sería gran figura de la animación catalana: Francesc Macian.
1968: Estreno de
El submarino amarillo (1967-1968), de George
Dunning, con dibujos de Heinz Edelmann y The Beatles como inspiradores. Es uno
de los contados largometrajes de animación que puede ser considerado
como «experimental»; en su época rompió esquemas,
sobre todo estéticos, convirtiéndose una antología del
estilo pop, uno de los más personales del siglo XX, producto de una
época histórica: el Mayo francés y la Primavera de Praga,
y demostró también algo difícil de aceptar: que el cine de
animación es también para adultos.
Bendazzi, el historiador italiano, dice en la obra8:
«El film», escribió el propio Dunning, «guión y
puesta en escena aparte, fue proyectado como una 'experiencia'. Los
espectadores de un film de largometraje aman esta sensación o
experiencia. Desde el momento en que el film estaba hecho con dibujo y pintura,
decidimos introducir en él todas las imágenes familiares posibles
de la cultura visual de masas...».
Se da la circunstancia que el codirector de
El submarino amarillo, Robert Balser, reside en
Barcelona desde aquella época, habiéndose convertido en uno de
nuestros mejores realizadores. Con motivo del estreno, Balser declaraba en una
entrevista9: «Ha demostrado que es posible
hacer películas buenas de dibujos animados saliendo del campo infantil.
Abre camino a una nueva forma de expresión en el cine. El dibujo animado
es útil para tratar especialmente temas de imaginación y
fantasía. Películas como
Fellini 8 1/2, por ejemplo, o como
Giulietta de los espíritus, se hubieran
podido hacer en dibujos animados (...)».
1975: Estreno en Filmoteca Nacional en
Barcelona del largometraje de José Antonio Sistiaga,
...ere erera baleibu icik subu aruaren...
(1968-1970). La sesión tuvo lugar el 24 de enero, por la noche, en los
antiguos locales de la calle Mercaders, y contó con la presencia del
propio Sistiaga, que hizo la presentación, habiéndose previsto un
coloquio que no llegó a celebrarse. El film fue precedido por el corto
Homenaje a Tarzán, de Rafael Ruiz
Balerdi, y en la sesión de tarde por una selección de films
pintados sobre celuloide de Norman McLaren.
A pesar de que en el programa de mano de Filmotec10 se explicaba de lo que trataba el film, y de que no
estaba adjetivado bajo el cómodo y ambiguo epígrafe de
«dibujos animados, bajo el cual a veces se clasificaban films de esta
especialidad, el numeroso público que llenaba la sala armó un
gran escándalo, a pesar de lo cual se pudo llegar al final de la
proyección. Esto demostró la total incomprensión del
público, a pesar de que se supone que el de Filmoteca está
capacitado ante una obra totalmente experimental y sin concesiones a la
galería, como este film de Sistiaga considerado como el primer
largometraje, y creo que único hasta ahora, de cine de animación
sin cámara / pintura en celuloide / cine abstracto».
1976: El Certamen de Huesca dedica una
retrospectiva al cine de Hans Richter. El IV Certamen Internacional de Films
Cortos Ciudad de Huesca organiza, dentro de una retrospectiva del cine de
vanguardia alemán, un homenaje (aunque no costaba así) auspiciado
por el Deutches Institut für Filmkunde de Wiesbaden a esta figura del
experimentalismo germano.
Rotellar escribió para la ocasión ciertas
particularidades del cine de Richter11: «Richter llega al cine movido por una acuciante
necesidad de dar animación a la pintura, desarrollando de esta manera
ciertas teorías del recién nacido movimiento Dadá (...)
Para Siegfried Kracauer, al referirse a la pintura 'en movimiento' ensayada por
Viling Eggeling y Richter, sus autores consideraban estas obras como una
especie de música visual, una música que, cualquiera que sea la
interpretación buscada, era un esfuerzo interior por analizar el mundo
exterior (...)».
1981: En Madrid, Muestra de Cine Experimental
Español, organizada por el Aula de Cine de la Universidad Complutense,
una iniciativa que se convirtió en itinerante por diversas capitales
españolas; sus organizadores, Manuel Palacio y Eugeni Bonet,
decían en el prólogo de presentación del
catálogo12 unas palabras que
resumían el motivo principal de aquella interesante iniciativa:
«El grado de ostracismo en que se mueve el cine experimental en
España no refleja más que la indiferencia que en nuestro
país se ha tenido hacia un tipo de cine con sesenta años de
historia y algunas de las más importantes aportaciones al lenguaje
cinematográfico. Porque el cine experimental es no tanto una parcela
marginada del fenómeno cinematográfico, sino que es el cine mismo
(...)».
Es imposible en este momento y en el espacio reducido de una
ponencia reseñar la mayor parte de iniciativas de divulgación que
han tenido lugar en nuestro país alrededor del cine experimental o de
vanguardia de animación; muchos han sido los festivales, muestras,
filmotecas, cine-clubs, fundaciones y otras entidades que han dedicado sesiones
o circuitos restringidos, muchas veces marginales y comerciales, porque sobre
el cine experimental pesa la maldición de ser considerado como «de
minorías». Por este mismo motivo es de todos sabido el
desinterés inmemorial de las televisiones por esta clase de cine, cuando
en teoría este importante medio hubiera tenido que servir para su
difusión y popularización entre un público que de otra
manera no hubiera tenido acceso a estas obras cinematográficas.
No obstante, sin ninguna ambición exhaustiva,
enumeraré algunas de estas iniciativas:
Ciclo Norman McLaren: Cine-Club Universitario, Salamanca, 1961.- 40
años de experimentos (Hans Richter): Instituto Alemán /
Col·legi Oficial d'Arquitectes de Catalunya i Balears, Barcelona, mayo
de 1973.- Cine experimental alemán: Filmoteca Nacional, Barcelona,
febrero-marzo de 1974.- Surrealismo alemán: Filmoteca Nacional,
Barcelona, junio de 1975.- Cinema experimental alemany: Filmoteca Nacional,
Barcelona, enero de 1980.- Cine experimental vasco: 24 Certamen Internacional
de Cine Documental y Cortometraje, Bilbao, noviembre de 1982.- Cinema
d'avantguarda: Filmoteca de la Generalitat de Catalunya, Barcelona, enero de
1984.- Diferentes ediciones de Whitney Biennal Film Exhibition, organizadas por
el Institut d'Estudis Nord-Americans de Barcelona desde 1980.
Dificultad de acceso a datos y films
Sobre el tema que nos ocupa, tan específico y delimitado,
pocos autores, críticos e historiadores de nuestro país (el
propio cineasta no suele escribir sus experiencias) han escrito, si exceptuamos
las dos obras de Josep Torrella, el manuscrito inédito de Tomás
G. Larraya, y en parte los escritos y la obra de José López
Clemente.
Aparte he de citar las tesis que sobre el cine de animación
en general se han presentado en varias universidades españolas, pero que
normalmente no se pueden consultar ni son publicadas. En la Bibliografía
cito sólo las que los propios autores me han facilitado o regalado; en
algunas incluso he colaborado.
Aparte de estos «abogados» de causas perdidas
cinematográficas, hay cierta información en forma de
artículos, catálogos, opúsculos, folletos, gráfica
y otra documentación extraordinariamente desperdigada, siendo muchas
veces difícil su acceso, a lo que añadiremos el ingente tiempo
necesario para la investigación en un país nada propicio a
ello.
¿Qué diremos de los films y de su variedad de
formatos, desde el primitivo 9'5 mm hasta el 35 mm? El tiempo, que todo lo
desvanece, juega a la contra: realizadores ya desaparecidos y obras que nadie
sabe dónde paran, algunas de las cuales ha sido imposible visionar; un
material también extraordinariamente diseminado que nadie nunca se ha
preocupado de reunir.
Por todos estos motivos considérese este trabajo un mero
acercamiento al tema y nunca un estudio exhaustivo.
Importa destacar la situación de
impasse en la que creo se encuentra el
cine experimental, entre otras causas por la decadencia de los formatos
más usuales en el cine experimental español, el super 8 y el 16
mm, ocasionada por la «invasión» del vídeo. Se habla
de los «vídeo-artistas», pero ¿dónde
están los «experimentalistas» del cine?
Se hace difícil establecer un paralelismo con los
experimentalistas de otros países, generalmente artistas
plásticos que han utilizado, que se han servido del cine, en concreto
del de animación como soporte; otros han utilizado la tela o el papel
como canal o medio de comunicación. Y todavía más si se
tratara de hacer un paralelismo con un grupo más o menos aglutinado como
fue el de la Alemania de los años veinte y treinta, en medio de un caldo
de cultivo favorable que alentó su creación: las figuras de
Ruttmann, Reiniger, Richter, Eggeling, Fischinger, surgieron no por casualidad,
sino arropadas o relacionadas con una sociedad, un movimiento cultural
político de instituciones como la Bauhaus, que las hicieron
posibles.
Aquí, en cambio, los realizadores que han cultivado este
«género» han sido pocos, aislados entre sí, que
normalmente no se conocen entre ellos, y a veces ni sus obras, y mucho menos
han constituido una «escuela» o una
«generación»; en general su obra es escasa y sin ninguna
continuidad, lo que no ha permitido una maduración de su trabajo y ha
producido grandes lagunas temporales.
En cuanto a su difusión, puesto que no cabe hablar con
propiedad de su distribución, ésta se ha circunscrito -con
suerte- a filmotecas, universidades y fundaciones culturales. La máxima
suerte es haber conseguido formar parte de una muestra o antología
circulante por España y algún país europeo, o que la
televisión haya emitido, normalmente como relleno, sin ningún
comentario o información, algún fragmento de película.
Dalí, Picasso, Miró... ejemplos del escaso
interés de nuestros artistas plásticos por utilizar la
«tela» de celuloide con la que expresar sus ideas. Por hablar
sólo de esta «trinidad» indiscutible de artistas
contemporáneos, que juzgo representativa por su escasa relación
con el cine de comunicación natural entre artes plásticas y
cinematografía, por contener (el cine de animación) elementos de
ambos compartimentos, que en estos casos permanecieron como
«compartimentos estancos».
Sin embargo, pese a esta evidencia, ninguno de estos tres artistas,
y muchos otros que se podrían citar, tuvieron apenas alguna
relación con la animación, o sea, no fueron realizadores de
cualquiera de las técnicas de animación; otra cosa es que algunos
animadores hayan utilizado las pinturas, los dibujos o las esculturas de estos
artistas para animarlos.
De los tres, sólo Salvador Dalí tuvo a lo largo de su
vida una relación casi constante con el cine de imagen real: con
Buñuel en el corto
El perro andaluz (1929), con Hitchcock en
algunas secuencias de
Recuerda (1944) y con otros realizadores que ya
han sido suficientemente evocados y, por tanto, aquí me
ceñiré al caso menos conocido de la única relación
-frustrada- de Dalí con el cine de animación. Él mismo la
explica en una entrevista3 que fue reproducida en el libro-catálogo de la
exposición celebrada en 19834. Se trata de una
secuencia de 6 minutos en dibujos animados que había de incluirse en un
film que tenía que llamarse
Destino, proyectado conjuntamente con Walt
Disney. «En primer lugar se ve un jardín muy convencional con
estatuas esparcidas y en el centro una fuente en forma de cisne. Después
el jardín desaparece. El cuello y las alas del cisne se convierten en el
tronco y las orejas de un elefante patas arriba. El elefante se transforma
después en una pirámide, en la que se halla esculpida la cabeza
de Cronos, hacia la cual se dirige una muchacha. De repente la pirámide
desaparece y el gran triángulo que ocupaba la tela presenta ahora la
perspectiva de un camino (...)».
Por causas que no han quedado explicadas, este proyecto no
llegó a su término, aunque posiblemente en los inexpugnables
archivos de la factoría Disney haya originales y pruebas del mismo. De
todos modos nos hemos quedado con las ganas de ver cómo los
«relojes blandos» se deshacen en una perspectiva ilimitada con
«jirafas ardiendo» que corren de un lado para otro... Conocemos el
cine surrealista de imagen, pero no el de animación, que la
imaginación daliniana hubiera podido crear.
Por lo que hace a Picasso, su relación con la
animación es también escasa. Fernández Cuenca así
lo atestigua en su libro5: «Hacia 1919, el
crítico de arte Elie Faure, uno de los primeros en captar y defender la
categoría estética del cine, expresó su esperanza,
quizá como consecuencia de estudios minuciosos acerca de la
maestría dibujística del pintor español, de que
algún día nos diese dibujos animados (...)». Se habla
también de que Picasso en 1950 empezó un proyecto de film en 16
mm, que parece que quedó interrumpido.
El mismo autor, citando los testimonios de Roland Penrose y Georges
Sadoul, dice de este último: «Piensa -escribió- fabricar
objetos especiales para el film, objetos que sólo podrán verse en
el cine. Sus dedos brujos, su mirada de hada, abren puertas olvidadas por los
realizadores desde la infancia del arte del film, Méliès, Zecca y
Cohl, utilizando recortes de papel con formas de animales y de figuras humanas
pintadas con tizas de colores».
En la filmografía sobre Picasso hay abundantes documentales,
en algunos de los cuales colaboró el mismo artista; uno de los
más conocidos es
Le Mystère Picasso (1955), de
Henri-Georges Clouzot, en el cual se usó el «foto a foto»
característico de la animación para mostrar el proceso de
formación de una pintura. Pero paradójicamente, mientras
numerosos realizadores de animación han utilizado para animar la obra de
Picasso, la relación de éste con dicho género
cinematográfico es puramente anecdótica y marginal.
Tres cuartos de lo mismo se puede decir de Joan Miró, que aun
teniendo muchos aspectos de su obra, pinturas, dibujos, grabados y esculturas,
trasplantables al arte de la animación, no la utilizó como un
medio de expresión plástica más. Como en el caso de
Picasso, su filmografía, especialmente la referente al documental, es
abundante, aunque no tanto la que ha utilizado la animación.
La animación experimental
Preámbulo: Cine / Animación / Experimental: Unas definiciones
En Zagreb, en 1980, la Asamblea General Extraordinaria de ASIFA
(Asociación Internacional del Film de Animación) adoptó
esta definición de la
animación: «El Arte de la
animación es la creación de imágenes en movimiento por
medio de la utilización de diferentes clases de técnicas, con la
excepción de la toma de vistas directa».
Por otra parte, para definir qué es el cine vanguardista, y
todos los sinónimos utilizados según las épocas,
underground, marginal, independiente,
experimental y otros, transcribiré la que dio Germaine Dulac2: «Se puede
calificar de vanguardista a todo aquel film cuya técnica, utilizada con
vistas a una renovada expresión de la imagen y del sonido, rompe con las
tradiciones establecidas para buscar en el terreno estrictamente audiovisual
acordes patéticos inéditos. ¡El film de vanguardia no tiene
como finalidad la simple distracción de las masas!».
No obstante y las definiciones, es dificultoso a veces definir,
deslindar, qué obras y cuáles no son vanguardistas o
experimentales. En la obra de cada realizador se encuentran muchas veces otras
connotaciones, facetas y componentes que pertenecen a otros terrenos
cinematográficos. Por tanto, generalmente he dado preferencia a la obra
de los autores que han cultivado el experimentalismo
tout-court, citando también las obras
que pueden tener parcialmente un contenido experimental y de búsqueda de
nuevos contenidos tanto estéticos como éticos o
ideológicos.
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